Historia


Testimonio de su fundadora Verónica Aguirre

 
La idea de formar un Jardín Infantil nace de una historia personal, desde chica lo que más me gustaba era estar rodeada de niños. Pues siento una enorme felicidad cuando miro sus caras, sus ojos y puedo comunicarme con ellos, pienso que dentro de ellos hay un gran reflejo de Dios, pienso que dentro de ellos, está en germen toda la ternura que brota desde el corazón, siento que no hay momentos más completos de cariño verdadero, de cariño auténtico. Me plena de gusto estar en sintonía con ellos y así poder jugar, enseñarles, educarlos y formarlos.
 
Me gustaría formar un mundo de niños, papás y tías, donde reine la felicidad, donde despertar sea una gran alegría de comenzar con ánimo el día, para así aprender a través de juegos creativos crecer, conocer y compartir las experiencias que van sucediendo durante el día.
 
Me encantaría que este Jardín fuera como un volver al pasado, pero aplicando todo lo positivo que me ha enseñado el desarrollo de la tecnología y la ciencia. Me gustaría vivir una fantasía hecha realidad, donde los valores tengan el espacio principal, donde cada niño o adulto sienta que su persona es algo fundamental para el desarrollo integral. Que nadie sienta que su presencia no es bien recibida, sino que al contrario, que en el Jardín todos somos necesarios, con todas nuestras potencialidades, que para formar esta gran familia, debemos ser espontáneas con nuestros sentimientos y darles riendas sueltas, para así poder unir, cada granito de arena y formar un lugar donde se sienta el calor rico de un hogar.
 
Misión
 
Queremos sembrar en nuestro niños, considerando que cada uno de ellos es un ser único, individual y autónomo, los mejores ingredientes para que ellos el día de mañana sean un claro ejemplo de interés, ternura, enseñanza, creatividad y amor al prójimo como idea fundamental de lo que significa ser hijo de Dios, favoreciendo la formación de vínculos, el trabajo en equipo, logrando ser parte de la proyección del hogar y transmitiendo a los niños nuestros valores patrios y una espiritualidad, guiados por Dios y la Virgen.