Del jardín infantil al colegio… grandes cambios

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Del jardín infantil al colegio… grandes cambios

El gran cambio que supone pasar del Jardín Infantil al Colegio… ¿Podemos prepararnos para esto?

Temperamento y estilos socioemocionales

Hoy vamos a hablar de una preocupación que tienen muchas familias: el gran cambio que supone pasar del Jardín Infantil al Colegio… ¿Podemos prepararnos para esto?

La respuesta es ¡por supuesto! Pero, para comprender mejor este proceso, primero necesitamos entender qué hay detrás. Para eso, hablaremos brevemente sobre el temperamento y los estilos socioemocionales (ES) que tenemos las personas y que, al combinarse, pueden ayudarnos a comprender mejor la conducta de nuestros hijos.

¿Por qué es importante? Porque todos somos diferentes: hay quienes enfrentan los cambios con mayor facilidad y otros a quienes les cuesta un poco más, y ambas respuestas pueden estar dentro de lo normal.

¿Qué es el temperamento?

El temperamento se refiere a las características innatas o naturales de la personalidad de una persona, como su nivel de emotividad, actividad, adaptabilidad y ritmo biológico. Estas cualidades tienden a ser estables a lo largo de la vida y pueden influir en la forma en que una persona responde a diferentes situaciones y desafíos.

El temperamento es, en gran parte, genético y puede influir en aspectos como la sociabilidad, la impulsividad y la forma en que una persona se relaciona con los demás.

¿Qué son los estilos socioemocionales (ES)?

Hoy existe consenso en que las personas podemos situarnos entre dos grandes tendencias: un estilo socioemocional estable y uno orientado a la novedad. Estos se refieren a las preferencias y tendencias de una persona respecto de su manera de enfrentar situaciones emocionales y sociales.

  1. Estilo socioemocional estable: las personas con un estilo socioemocional estable tienden a buscar la estabilidad emocional y social. Prefieren la familiaridad y la rutina, y pueden mostrar resistencia al cambio. Suelen sentirse cómodas en entornos predecibles y más seguras cuando cuentan con estructura y estabilidad en sus relaciones.
  2. Estilo socioemocional orientado a la novedad: las personas con un estilo socioemocional orientado a la novedad tienden a buscar experiencias nuevas y emocionantes. Disfrutan de la variedad y pueden sentirse aburridas o insatisfechas con la rutina. Son más propensas a buscar desafíos, aventuras y cambios en sus relaciones y entornos.

Hay personas que tienden marcadamente hacia un estilo o hacia el otro, pero es importante destacar que estos estilos socioemocionales no son mutuamente excluyentes. Podemos tener una combinación de ambas preferencias en diferentes áreas de nuestra vida. Por ejemplo, algunas personas pueden tener un estilo socioemocional estable en sus relaciones personales, pero buscar la novedad en sus actividades recreativas.

Otro aspecto importante es que los niños que tienden a lo estable igualmente necesitan abrirse a la novedad para poder aprender. Lo que ocurre es que primero requieren bajar la alarma que les genera lo nuevo o desconocido y, una vez en calma, pueden disfrutar de esos entornos poco conocidos.

Ahora, ¿por qué hablamos de esto? Porque conocer el temperamento de nuestros hijos, así como su tendencia socioemocional, nos permite prepararnos mejor y reconocer si alguno de ellos puede necesitar una preparación mayor frente a un cambio.

También es fundamental saber que tener cierto tipo de temperamento o estilo socioemocional no es algo bueno ni malo: simplemente es. Son características que vienen dadas desde el nacimiento.

Entender esto es realmente importante porque, a veces, los adultos tenemos ciertas expectativas sobre los niños o creemos que deberían hacer tal o cual cosa, sobre todo si vemos que la mayoría lo hace. Sin querer, podemos ponernos exigentes o críticos, y esa actitud puede aumentar su estrés y hacer más difícil el proceso de adaptación.

Si nuestro hijo tiende a la novedad, es muy probable que ir al colegio no represente un desafío mayor, ya que disfruta de lo novedoso. Aun así, es bueno contarle, a grandes rasgos, algunas de las cosas que van a suceder, como que tendrá profesoras y amigos nuevos o que va a usar uniforme.

Recordemos que durante esta primera etapa del desarrollo estamos sentando las bases para lo que será la vida adulta; es decir, estamos construyendo la comprensión del mundo. Por eso, aun cuando nuestros niños tiendan a la novedad, todos requieren cierto orden y estructura.

Por otro lado, si nuestro hijo o hija tiende a lo estable, probablemente va a requerir una mayor preparación y más tiempo para adaptarse a lo nuevo. Es frecuente oír que estos son “niños tímidos”. Suelen ser más cautos, observadores y reservados, y necesitarán que nosotros les contemos un poco más sobre lo que viene.

Para eso podemos usar la anticipación como estrategia central. Eso sí, dependiendo de la situación, es importante considerar con cuánta anticipación hablaremos de ciertas cosas, ya que, a veces, anticipar demasiado puede generar ansiedad.

Por ejemplo, si vamos a ir al Mampato, quizás baste con contarles en la mañana que irán en la tarde. Pero, si se trata de pasar al colegio, probablemente necesitemos algo más de tiempo para ir presentándoles este cambio.

Un día, por ejemplo, podrían ir a conocer el colegio, ver sus salas y el patio. También podemos usar la imaginación y crear distintos escenarios que podrían ocurrir. Pueden conversar sobre cómo creen que serán sus nuevas profesoras y compañeros, a qué juegos podrían jugar o qué colación podrían llevar.

Si aún no controlan bien los esfínteres o saben que pueden tener un “accidente”, pueden llevar una muda de ropa en su mochila. Así también podemos anticipar algunas de las emociones que podrían aparecer durante sus primeros días.

Para esto, les recomiendo usar la educación emocional. Por ejemplo:

PASO 1: “Veo que estás nervioso/a, preocupado/a… ¿Crees que vas a llorar?”

PASO 2: “¡Te entiendo! A mí también me pasaba lo mismo cuando era chico/a”.

PASO 3: “¿Qué te ayudaría a sentirte más seguro/a? ¿Te gustaría llevar algo de nosotros contigo?”

En estos casos, sabemos que algunos niños requieren más tiempo que otros. Por eso, llegar temprano al colegio puede ayudarlos mucho a calmar sus emociones y a sentirse más seguros y en control.

También es importante que sepan quién los va a ir a buscar y, ojalá, evitar que sean de los últimos en retirarse, ya que ver partir a sus compañeros puede generarles ansiedad y angustia.

Otra estrategia que sirve mucho es hacer un puente o conexión emocional. Por ejemplo, podemos decir: “Te voy a venir a buscar y, cuando lleguemos a la casa, vamos a almorzar juntos”. O, si no los pueden ir a buscar ustedes, pueden acordar a qué van a jugar cuando vuelvan a encontrarse.

Hacer esto es importante porque les permite a los niños mantenerse conectados, lo que los ayuda a calmarse. Esta misma estrategia se puede usar al hablar del día siguiente: “¿A qué te gustaría jugar cuando llegues a tu sala?”

Finalmente, es importante saber que, frente a lo desconocido, inicialmente pueden sentirse alarmados. Cuando eso ocurre, puede ocurrir que los niños lloren, hagan pataletas o reaccionen de distintas maneras. En esos momentos, nuestra tarea como adultos es tratar de entender que están estresados y ayudarlos a recuperar la calma.

Una vez que se han calmado, podemos seguir avanzando en el proceso, dándoles ideas o poniendo límites, si corresponde.

También es bueno tener presente que una estrategia puede resultar a la primera, pero es posible que tengamos que repetirla varias veces. Por eso, la paciencia es fundamental. Sabemos que aprendemos por repetición, especialmente durante la infancia, cuando muchas de estas habilidades todavía están en desarrollo.

Libros sugeridos

  • Así es mi corazón (educación emocional)
  • La Ardilla Miedosa (miedo)
  • Miedo
  • Un Pingüino poco Valiente
  • Gorilón (miedo)
  • Rena (valentía)
  • Devuelta a casa, Oliver (no estamos solos)
  • Un Beso en mi Mano (conexión)

Andrea Bascuñán Illanes

Psicóloga Clínica Infantil Especialista en Primera Infancia
Psicóloga Jardín Infantil San José

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