¿Cómo funciona nuestro cerebro?

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

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¿Cómo funciona nuestro cerebro?

El cerebro determina en gran medida quiénes somos y qué hacemos.

El cerebro determina en gran medida quiénes somos y qué hacemos.

La neurociencia nos ha mostrado que el cerebro es moldeable. Esto significa que el cerebro cambia físicamente a lo largo de toda nuestra vida, y no solo en la infancia como antes se suponía.

Cuando vivimos una experiencia, las células del cerebro, llamadas neuronas, se vuelven activas o “se encienden”. Cuando las neuronas se encienden juntas, desarrollan nuevas conexiones entre sí. Con el tiempo, estas conexiones conducen a una reconfiguración del cerebro, por lo que podemos reconfigurarlo para ser más sanos y felices.

Imaginémonos que nuestro cerebro es un 3×1, tres cerebro en uno…

Uno de esos cerebros, es el cerebro reptiliano o cerebro instintivo, que está encargado de nuestra supervivencia.  Este cerebro nos permite actuar instintivamente y tomar, en milésimas de segundos, decisiones relacionadas con la supervivencia.

Este cerebro es el más primitivo que tenemos y es el que compartimos con los reptiles.

El segundo cerebro, es el cerebro límbico o cerebro emocional, y nos  orienta hacia la conexión y la relaciones. Tal como dice su nombre, en esta área se procesan las emociones y las percepciones no conscientes. Este cerebro es el que compartimos con los otros mamíferos.

Estos dos primeros cerebros se desarrollan en el útero materno y están listos para empezar a funcionar cuando la guagua nace.

El tercer cerebro es el neocortex o corteza prefrontal. Este cerebro está encargado del mundo cognitivo e involucra diversos procesos complejos, como la capacidad pensar, razonar, evaluar situaciones, encontrar soluciones, hacer planes, establecer distinciones entre pensamientos conflictivos. También utiliza la memoria de trabajo, que puede ser entendida como una parte fundamental del proceso de atención e inhibición comportamental y permite trabajar conforme a metas determinadas, entre otras funcione. También impacta en la expresión de la personalidad, en los procesos de toma de decisiones y planificar con sensatez, realizar juicios acerca del bien y del mal, controlar las emociones y el cuerpo, entenderse asimismo, sentir empatía, etc. Este cerebro es propio de los seres humanos y es lo que nos distingue de los otros mamíferos.

Este cerebro está desarrollado entre un 50-60% cuando la guagua nace, el resto se desarrollará en el contexto de las relaciones y vínculos, y se demora al rededor de 25 años en madurar.

Otra manera de ver nuestro cerebro es a partir de los dos hemisferios que tenemos. El hemisferio derecho está encargado de la belleza, el arte, las emociones, las relaciones interpersonales, la imaginación, la creatividad, etc y está listo para empezar a funcionar cuando la guagua nace. El hemisferio izquierdo por el contrario, es el hemisferio de lo lógico, lo lingüístico, lo lineal y literal. Este hemisferio se activa al rededor de los dos años, cuando los niños empiezan a preguntar el porqué de las cosas…

Ahora, imaginémonos que nuestro cerebro es como una casa de dos pisos…

La planta baja equivale al cerebro reptiliano y al cerebro límbico (el desde). El segundo piso corresponde al cerebro racional. Por lo tanto, no es un error decir que los adultos a cargo de los niños estamos construyendo el segundo piso de nuestros niños, lo cual se hace a través de las experiencias cotidianas y, principalmente, en los conflictos.

Pero a esto, le vamos a agregar un elemento más… La AMÍGDALA.

La amígdala es un conjunto apretado de células, del tamaño de una almendra,  que está alojada en el primer piso, en la profundidad del encéfalo. Ésta está encargada de procesar y expresar rápidamente las emociones, en especial  la rabia y el miedo.

En los momentos que la amígdala intuye peligro, puede asumir el control por completo o adueñarse de la parte superior del cerebro (2º piso), bloqueando la escalera que comunica ambos cerebros. Cuando ocurren estos momentos de emociones intensas o de estrés, la parte encargada de procesar y expresar rápidamente las emociones, en especial  la rabia y el miedo.

En los momentos que la amígdala intuye peligro, puede asumir el control por completo o adueñarse de la parte superior del cerebro (2º piso), bloqueando la escalera que comunica ambos cerebros. Cuando ocurren estos momentos de emociones intensas o de estrés, la parte superior se vuelve inasequible y aparecen las temidas pataletas.

¿Qué activa la amígdala? El estrés.

¿Y qué es el estrés? Cualquier cosa que el niño perciba como una amenaza…

Hay estresores que son evidentes para todos -temblor, cambio de casa, hambre o sueño, etc-, pero hay muchos otros que no lo son, como sentirse rechazado, solo, avergonzado, etc.  Lo importante que debemos saber es que LA CONDUCTA ES LENGUAJE. Por ende, siempre tengo que intentar explicarme, porque mi hijo/a se está comportando de esa determinada manera (pega, muerde, grita, rompe cosas, llora, me desafía, no obedece, se arranca, se esconde, somatiza, no va al baño, usa chupete y/o tuto cuando ya no debería, etc). Hay algo que no me puede decir en palabras y que lo hace a través de la conducta.

Preguntas clave?

  • ¿Qué me está tratando de decir?
  • ¿Qué necesita de mi?
  • ¿Para que está haciendo esto?
  • ¿Qué necesita conseguir?

Esto también nos ocurre a los adultos, pero en los niños con mayor razón, ya que aún no han desarrollado suficiente lenguaje y cognición para expresarse adecuadamente.

Es por esto que, como papás y como adultos a cargo de los niños, es que tenemos que aprender a mirar bajo el agua. Si yo no hago el esfuerzo de entender el origen de la conducta, lo más probable es que me equivoque al responder y al regularla, quedándome solo en lo superficial, en la punta del iceberg. Esto repercute directamente en el autoconocimiento, la  autoregulación afectiva posterior y los vínculos afectivos, entre otros.

Algunas conclusiones o cosas para recordar:

  • Estamos construyendo el segundo piso, por lo que la clave para progresar está en ayudar a los tres cerebros a trabajar bien conjuntamente:
  • Toda conducta es lenguaje
  • Un cerebro alarmado o estresado no puede pensar y actuar con claridad.

Infancia sinónimo a error: los niños se equivocan todo el tiempo, porque están aprendiendo todo.

Libros sugeridos

  • Tu fantástico y elástico cerebro (para niños más grandes).
  • El cerebro del niño

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